9 sept. 2010

Los chinos - China en chino - Parte XV

Lo primero que noto en China es que los chinos escupen en la calle. La chinas, también. Es bien sabido ya. No creo que asombre a nadie. Hombres y mujeres escupen mientras caminan por la calle como si fuera una actividad más del transeúnte. Todo el tiempo se escucha jjjjjuuuu, "escúpelo!", tttuu!

Los chinos (hombres) se pasean con la panza al aire. Se levantan la remera para ventilarse la panza cuando hace calor.

Los chinos me atropellan. Y no, jamás voy a aprender a decir perdón en chino. Hasta en la lluvia se llevan por delante mi paraguas. Y no hay cosa que me moleste más que me lleven por delante y MUCHO PEOR si no es seguido de una disculpa. Supongo que siento que no me ven. Que no existo. Y me pone mal. Y en el metro, olvidate de que te dejen bajar. Cuando se abren las puertas cada uno empuja para su lado. Jamás me ceden el paso en NINGÚN lado. Ni siquiera cuando me ven venir cargando mi mochila ENORME y PESADA. No, siguen caminando como si nada. Y no creo que no la vean con el cobertor amarillo casi fosforescente y el tamaño que tiene. Más de una vez tuve ganas de llevarlos por delante. Y lo debo haber hecho. No es tan difícil correrse, ¿no? Pero los chinos evidentemente NO REGISTRAN AL OTRO.

Los chinos no entienden de respeto. La primera mañana en Shanghai, 7.30 am, las dos chinas que comparten habitación conmigo se ponen a charlar como si fueran las 10 de la mañana. Una conversación muy extendida y con un volumen para 10 de la mañana. Ni intenten susurrar! A una de ellas ya la quería matar desde la noche anterior. Llegó última cuando no había ninguna luz prendida y circuló por la habitación como si estuviera sola. Esta mañana me despertaron con su conversación china. Al principio las miré un rato. Nada. Hasta que no pude contenerme más, "Please, it is 7.30, could you go outside to talk?" No voló una mosca más. Me pregunto si aquella pareja que me hizo lo mismo en Praga no sería descendiente de chinos. A ellos no me animé a decirles nada. Hoy lo haría.

Los chinos no muestran sus emociones.

Los chinos hacen ruido cuando comen. Y, creo que junto con que me atropellen, son las dos cosas que más me cuesta tolerar.

Los chinos no reconocen la distancia mínima entre dos personas. En China es cero. Y sí, esto me cuesta MUCHO también.

Bueno, ya saben cómo torturarme, ¿tomaron nota?

Los chinos se meten los dedos en la nariz delante de todos.

Los chinitos visten pantalones con tajos de modo que la cola quede al aire. Y los chinos ahorran pañales.

Los chinos no siguen ninguna moda. No es raro ver a una china usando algo con Hello Kitty. ¿Hello Kitty?

Los chinos no pueden tener más que un hijo. ¿Y si quiero tener dos? ¿O tres?

Los chinos de la recepción de los hostales no te ayudan. A ver, si las preguntas que les hago yo son las mismas preguntas que les hace cualquier turista y todavía no tienen una respuesta es porque evidentemente no tienen ni la menor intención de ayudarnos, ¿no?. Y NUNCA, NUNCA voy a entender porqué.

Los chinos son simples, tranquilos, humildes, amigables. Y odiosos.

Los chinos son raros.

Los chinos me resultan pesados. Sí, si tuviera que resumirlo, diría que los chinos son pesados.

Los chinos no tienen la culpa de que yo no hable chino...

Gracias al Hotel del Mar (Milos, Grecia) por proveerme su clave de wi-fi :)

4 comentarios:

  1. Son muchos los chinos, y si no se hacen un lugar en el mundo a empujones, no tienen lugar....

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  2. jajaja! Es cierto, imagináte si pudieran tener más de un hijo, no habría lugar en el mundo!!!
    Acá se sigue poniendo de moda Hello Kitty, aparte son unas super freakies si les gusta, les gusta el mundo oriental ;)

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  3. ¿A Hello Kitty le gusta el mundo oriental? ¿De qué estás hablando? ¿Estás borracha nena?

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